Si hoy te digo cacao, probablemente lo primero que te venga a la cabeza sea una tableta de chocolate. Y no te culpo. Pero, aunque parezcan lo mismo, nutricionalmente hay un mundo entre uno y otro.
Hoy, aprovechando el Día Mundial del Cacao, me gustaría contarte por qué este alimento despierta tanto interés entre nutricionistas e investigadores.
Lo primero que quiero decirte es que el cacao no es un «superalimento» que vaya a cambiar tu salud por sí solo, pero sí es un alimento con propiedades muy interesantes cuando forma parte de una alimentación equilibrada.
El verdadero protagonista son sus polifenoles
El cacao puro es especialmente rico en unos compuestos llamados flavanoles, que actúan como antioxidantes y ayudan a proteger nuestras células del estrés oxidativo.
Además, favorecen el buen funcionamiento de los vasos sanguíneos, mejorando la producción de óxido nítrico, una sustancia que facilita que las arterias se relajen y la sangre circule mejor. Por eso, algunos estudios han observado pequeñas mejoras en la salud cardiovascular en personas que consumen cacao rico en flavanoles de forma habitual.
También le gusta a nuestra microbiota
Cada vez sabemos más sobre el papel de la microbiota intestinal en nuestra salud, y aquí el cacao vuelve a sorprendernos.
Parte de sus polifenoles llegan al intestino grueso, donde sirven de alimento para algunas bacterias beneficiosas. Estas bacterias los transforman en sustancias que nuestro organismo puede aprovechar. Es decir, el cacao no solo nos nutre a nosotros, también alimenta a esos pequeños «habitantes» que tanto influyen en nuestro bienestar.
¿Y el chocolate?
Aquí viene la pregunta que más me hacéis en la farmacia:
«Entonces… ¿puedo comer chocolate todos los días?»
La respuesta es: depende del chocolate.
Cuanto mayor sea el porcentaje de cacao y menor la cantidad de azúcar añadido, mejor será su perfil nutricional. No es lo mismo un chocolate con un 85 % de cacao que otro en el que el azúcar es el primer ingrediente.
Por eso siempre recomiendo dedicar unos segundos a leer la etiqueta antes de meterlo en la cesta de la compra.
Un pequeño truco
Si nunca has probado el cacao puro desgrasado, anímate. Puedes añadir una cucharadita al yogur natural, a unas gachas de avena, a un batido o incluso espolvorearlo sobre fruta. Obtendrás todo su sabor sin necesidad de añadir tanto azúcar.
El mensaje con el que me gustaría que te quedaras
En nutrición no existen alimentos milagrosos, pero sí elecciones inteligentes.
El cacao puro es una de ellas. Puede formar parte de una alimentación saludable y aportar compuestos beneficiosos para nuestro organismo, siempre que no olvidemos que lo importante sigue siendo el conjunto de nuestros hábitos: comer bien, movernos más, dormir mejor y cuidar también de nuestra salud emocional.
Así que hoy, en el Día Mundial del Cacao, disfruta de ese pequeño placer… pero elígelo bien. Porque, como digo muchas veces en la farmacia, la salud no se construye con grandes decisiones, sino con pequeños gestos repetidos cada día.