Con la llegada de la primavera aumentan las horas de sol, las temperaturas agradables y las ganas de pasar más tiempo al aire libre. Y ahí suele aparecer el clásico pensamiento peligroso: “todavía no pega tanto el sol”. Error. La radiación ultravioleta ya puede causar daños importantes en la piel incluso en días nublados.

Los expertos recuerdan que en esta época del año la piel está menos preparada para la exposición solar tras los meses de invierno, por lo que resulta fundamental empezar cuanto antes con una buena rutina de fotoprotección.

¿Por qué debemos protegernos también en primavera?

La exposición solar acumulada puede provocar mucho más que una quemadura. Entre los principales riesgos se encuentran:

  • Fotoenvejecimiento prematuro.
  • Aparición de manchas y melasma.
  • Queratosis actínica (lesiones precancerosas).
  • Reacciones de fotosensibilidad.
  • Cáncer de piel, incluido el melanoma.

Además, las nubes no bloquean completamente la radiación UV, por lo que el daño solar sigue existiendo aunque el día esté gris. El sol no necesita hacer “modo verano extremo” para afectar a la piel.

Claves básicas para una buena fotoprotección

Usa protector solar todos los días

Elige un fotoprotector de amplio espectro con SPF 30 o superior. Debe aplicarse media hora antes de la exposición y renovarse cada dos horas, especialmente si sudamos o nos mojamos.

Evita las horas centrales

Entre las 12:00 y las 16:00 la radiación solar es más intensa. Siempre que sea posible, busca sombra o limita la exposición en ese horario.

Protege también labios y ojos

Los labios necesitan bálsamos con filtro solar y los ojos deben protegerse con gafas homologadas con protección UV total.

La ropa también protege

Las prendas oscuras y los tejidos tupidos ofrecen mayor protección frente a la radiación solar. Sombreros o gorras de ala ancha ayudan a proteger rostro y cuello.

Consulta el índice UV

Antes de actividades al aire libre conviene revisar el índice ultravioleta (UVI). A partir de 6, el riesgo es alto y debemos extremar las medidas de protección.

Atención especial a niños y deportes al aire libre

Los niños pequeños son especialmente vulnerables al daño solar. Los menores de un año no deben exponerse directamente al sol y, en edades posteriores, es imprescindible utilizar ropa protectora, gafas y fotoprotectores adaptados.

También debemos recordar que superficies como arena, agua o nieve reflejan la radiación y aumentan la exposición, algo importante tanto en playa como en montaña.

¿Y las cabinas de bronceado?

El bronceado artificial mediante lámparas UVA no es una alternativa segura. La Organización Mundial de la Salud advierte de que aumenta el riesgo de cáncer de piel.

En resumen

La fotoprotección no es solo cosa del verano. Empezar a cuidar la piel en primavera ayuda a prevenir manchas, envejecimiento prematuro y problemas más serios en el futuro. La mejor piel bronceada sigue siendo la piel sana… aunque el protector solar nunca salga tan favorecido en las fotos de Instagram.